sábado, julio 10, 2010

Do the math


¿Cuántas veces te tienes que repetir una mentira hasta que terminas creyéndola?
¿Cuántas razones tiene que tener una persona para estar segura?
¿Cuántas oportunidades de verdad llegan solo una vez?
¿Cuántas veces tienes que reprimirte para volverte un hipócrita?
¿Cuántas veces tenemos que fracasar para que empezar a resignarnos?
¿Con cuándos hombres tiene que dormir una señorita antes de que la llamemos perra?
¿Cuántas veces tenemos que repetir una palabra para que pierda sentido?
¿Cuánto tiempo tenemos que esforzarnos en demostrar algo que realmente somos?
¿Cuánto tiempo se puede estirar un prejuicio?
¿Cuánta buena suerte tenemos que tener para que sea justo que nos empiece a ir mal?
¿Cuánto tiempo tenemos que esperar para volvernos impulsivos?
¿Cuántos segundos de felicidad tenemos que acumular para que nos consideremos gente feliz?
¿Cuántas cosas que uno quiere tienen que pasar para que entendamos que las cosas no son siempre como uno quiere?
¿Cuántas respuestas hay que tener para empezar a replantear las preguntas?

domingo, mayo 16, 2010

En un mundo perfecto


Mi internet cargaría más rápido. No existiría la resaca. La comida rica y grasosa sería saludable. Ganaría mucho dinero trabajando 3 días a la semana. Podría dormir más horas. No se malograría siempre uno de mis audífonos. No existirían los resfriados, ni los mocos. Podría salir en pantuflas a las discotecas. La gente me llamaría a preguntarme de qué me quiero quejar hoy. No tendría que encontrarle un sentido a las cosas sin sentido que hago. No existirían las combis. Nunca pisaría caca. Podría cantar en la calle sin que me miren raro. No existiría el tráfico. Podría lamerme el codo. Ningún aparato necesitaría batería. No existiría Ricardo Arjona. No existirían las colas. La gente encontraría agradable mi falta total de puntualidad. No escucharía jamás la frase: “quiero hablar contigo”. No existirían los papeleos municipales. Los hombres se depilarían. Podría mandar a la mierda a mi jefe sin que se lo tome personal. No existirían los crocs. Me pagarían por hablar. Podría tomar sol en la calle. No existiría el grupo Aventura. Escucharía más seguido la frase: “sí, tienes razón”. No perdería tanto tiempo en facebook. Cumpliría con cada uno de los proyectos que tengo en la cabeza. No me arrepentiría de las decisiones que tomo. Pensaría en voz alta más seguido. Nadie se molestaría si me olvido de su cumpleaños. Ningún taxista insistiría en conversaciones que no quiero tener. “Porque me da la gana” sería una respuesta sumamente válida y comprensible.